Muchos jóvenes antes de salir de educación media tenemos el deber
personal de hacer una de las decisiones más importantes de nuestra vida, con la
cual tenemos que vivir por el resto de nuestros años en los que nos proyectamos
desempeñarnos como profesionales, teniendo como ventaja hoy en día el contar
con innumerables pruebas psicológicas que nos ayudan a visualizar el camino que
debemos seguir. Hablar de esto me hace recordar el camino que decidí tomar en
el año 2004 cuando me gradué de bachiller.
Ahora bien, muchos como en mi caso, tuvimos el privilegio de
contar con un respaldo familiar en el cual se nos hace mucho fácil dedicarnos
en nuestros primeros años como estudiantes universitarios a tomar las clases en
horarios completos que nos permiten enriquecer nuestros conocimientos como
preparación para las futuros objetivo que debemos cumplir como profesionales en
nuestras áreas de estudio.
En este sentido hablemos de los que tomamos el marketing
como carrera y supongamos que hemos dado en “el clavo” y que nos sentimos
durante el primer año plenamente encantados con la decisión tomada, también
supongamos que traemos las aptitudes y actitudes que nos identifican con un
claro perfil que nos hace capaces de cumplir con las exigencias de tan amplia
disciplina.

